Púlpito Evangélico – IMPORTANTE DECISIÓN

IMPORTANTE DECISIÓN

Pastor Jorge L. Cintrón

 

“Y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.” Hechos 16:30-33

 

Un hombre en la ciudad de Filipo le hizo una extraordinaria pregunta a Pablo: “¿Qué debo hacer para ser salvo.” (Hechos 16:30)  Este hombre, que era el carcelero de Pablo y Silas, le hizo esta pregunta al observar la conducta de ellos. Pablo y Silas habían sido encarcelados después de haber expulsado un demonio de adivinación de una muchacha. No tan solo los habían encarcelado sino que los habían azotado mucho con varas. El carcelero cuando le entregaron a Pablo y a Silas para su custodia los había metido en el calabozo más profundo y les había asegurado los pies en el cepo. Pablo y Silas con sus cuerpos lastimados por las heridas que le causaron los azotes con vara y la molestia de estar sujetados al cepo oraban y cantaban himnos a Dios. Los presos y este carcelero, también, yo estoy seguro, escuchaban las oraciones e himnos que Pablo y Silas hacían a Dios. Repentinamente un gran terremoto azoto la ciudad. Los cimientos de la cárcel se sacudieron, las puertas se abrieron y las cadenas de todos los presos se soltaron. Al acontecer esto el carcelero sacó su espada para matarse porque el sabía que tenía que responder con su vida si alguno de los presos se fugaba. Pablo al percibir lo que iba a hacer el carcelero alzando la voz le dijo: “no te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”. (Hechos 16:28) Ante lo que había acontecido el carcelero se precipitó adentro y temblando se postró a los pies de Pablo y Silas y le formuló esa extraordinaria pregunta: “¿Qué debo hacer para ser salvo.” (Hechos 16:30) La respuesta de Pablo y Silas a esa pregunta fue precisa “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31) El resultado fue que el carcelero y todo los suyos se bautizaron. Lo hicieron porque Pablo y Silas le hablaron la Palabra del Señor a él con todos los suyos.

 

Toda persona tiene que estar segura de su salvación

 

Hay dos preguntas que puedes utilizar para saber si eres salvo’

 

La primera pregunta es, ¿Tienes el convencimiento en tu vida espiritual de que si murieras hoy irías al Cielo? La respuesta a esta pregunta te indicará la seguridad que tú tienes de tu salvación.

 

Para la segunda pregunta asume que esta noche tu morirás y que tendrás que presentarte ante Dios y él te pregunta; ¿Por qué crees que te debo permitir la entrada al Cielo? ¿Qué dirías? La respuesta a esta pregunta te va a indicar la base de la esperanza que tienes para tu salvación.

 

La Biblia enseña que el hombre es salvo por la gracia de Dios

 

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”  (Efesios 2:8,9).

 

Ser salvo por gracia significa que el hombre es salvo como un regalo de Dios. El hombre no puede hacer nada para merecer la gracia de Dios

 

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”. (Romanos 11:6) No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”. (Gálatas 2:21)

 

La gracia posibilita la fe que es la respuesta agradecida del hombre a la iniciativa de Dios. La fe es la aceptación de la gracia de Dios.

 

La salvación solo se puede obtener por medio de Jesucristo.

 

La seguridad de la salvación está en lo que Dios ha revelado en La Biblia: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) “Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado,” (Romanos 10:8-11)

 

El creyente tiene seguridad de su salvación a través de:

 

El testimonio íntimo que uno reciba.

 

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. (Romanos 8:15,16),

 

El hambre que se tenga por la Palabra de Dios,

 

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor”. (1 Pedro 2:1-3)

 

El deseo por vivir una vida santa.

 

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” (1 Pedro 1:13-16)

 

El amor por los hermanos.

 

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.”. (1 Juan 3:14),

 

El anhelo de testificar a otros.

 

“Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” (Hechos 4:20).

 

Es necesario para ser verdaderamente un creyente en Jesucristo y parte de la Iglesia de Cristo que Jesús sea el Salvador y Señor de uno. Es necesario que para ser verdaderamente un creyente en Jesucristo confesar públicamente que uno quiere que Jesús sea el Salvador y Señor de la vida de uno.

 

Esta oración, si verdaderamente crees en Jesucristo, te puede ayudar a invitar a Jesucristo a que venga a tu vida.

 

"Padre, reconozco que soy pecador.

Acepto que Jesucristo es:

Tu Hijo, que es el hijo de Dios,

Que murió en la cruz por mis pecados,

Que Tú, Padre, le levantaste de los muertos.

 

Gracias Jesús por pagar el precio de mis pecados.

Perdóname y hazme una nueva criatura.

Lávame con tu sangre y entra en mi corazón.

Te entrego hoy mi vida.

Te recibo como mi Salvador y Señor.

 

Santo Espíritu ven a mi vida.

Capacítame para vivir cada momento de mi vida de acuerdo a la decisión que hoy he tomado.

 

En el nombre de Jesucristo he orado. Amen"

 

 

N O T A:

 

Si al leer este mensaje quieres recibir a Jesucristo como tu Salvador personal envíame un mensaje a mi correo electrónico. Mi correo electrónico es cadenadeintercesión@yahoo.com Todo correo electrónico será leído solamente por este servidor y mantenido en completa confidencialidad.

 

Este mensaje será presentado el domingo 25 de agosto de 2018 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.

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Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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