Púlpito Evangélico – – LA FE

LA FE

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1

 

Hebreos 11:1 presenta la definición clásica de la fe,  Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Defino fe como; “ver con los ojos espirituales lo que nuestros ojos naturales no nos permiten ver”.

 

Además, el discurso de la fe, Hebreos 11:1-39, presenta una lista de héroes de la fe del Antiguo Testamento

1.Abel, 2. Enoc, 3. Noé, 4. Abraham, 5. Sara, 6. Isaac, 7. Jacob, 8. José, 9. Moisés , 10. Rahab, 11. Gedeón, 12. Barac, 13. Sansón, 14. Jefté, 15. Samuel, 16. David

 

La Biblia presenta muchos versos hermosos sobre la fe

 

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.1 Juan 5:4

 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

 

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17

 

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” Efesios 2:8

 

La palabra fe en el Nuevo Testamento se utiliza desde diferentes perspectivas

 

1)      Fe salvadora; revelación de la obra salvadora a una persona: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”  (Efesios 2:8)

2)      La fe como confianza; aceptar las promesas de Dios: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)

3)      La fe milagrosa. Es esa fe incidental que reclama la intervención divina: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.” Marcos 9:23,24

4)      La fe es presentada como una de las manifestaciones del Fruto del Espíritu. Desde esa perspectiva es esa seguridad del creyente de que Dios obrará (Gálatas 5:22,23)

5)      La fe también es presentada como uno de los dones del Espíritu. Es esa capacidad espiritual que permite al creyente ver que Dios obrará en situaciones específicas. (I Corintios 12:7-11)

6)      También es utilizada desde la perspectiva de doctrina; esto es el conjunto de enseñanzas de la iglesia (Hechos 14:22, 6:7, 2:42)

 

En cierta ocasión al entrar Jesús fue al pueblo de Capernaum se le acercó un capitán del ejército romano.

 

-Señor Jesús, mi sirviente está enfermo en casa. Tiene fuertes dolores y no puede moverse.

-Iré a sanarlo, le dijo Jesús.

-Señor Jesús, yo no merezco que vayas a mi casa. Basta con que ordenes desde aquí que mi sirviente se sane y él quedará sano.  Porque yo sé lo que es dar órdenes y lo que es obedecer. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, ese soldado va. Si a otro le ordeno que venga, él viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo hace. Le respondió el capitán.

 

Jesús se quedó admirado al escuchar la respuesta del capitán. Entonces le dijo a la gente que lo seguía.

 

-¡Les aseguro que, en todo Israel, nunca había conocido a alguien que tenga tanta fe

-Regresa a tu casa, y que todo suceda tal como has creído, luego Jesús le dijo al capitán

 

En ese mismo instante, el sirviente quedo quedó sano.

 

Jesús expresa en medio de este incidente: “que ni aún en Israel he a hallado tanta fe” (Mateo 8:10)

 

Mateo más adelante en su evangelio, presenta otro incidente en el cual Jesús le expresa a una mujer gentil: “Oh, mujer grande es tu fe” (Mateo 15:28)

 

Esa es la historia de la mujer sirofenicia que tiene una hija atormentada por un demonio y le pide a Jesús que la socorra.

 

Y Jesús por primera respuestas le dice: “No esta bien tomar el pan de los hijos y echarlos a los perrillos.”

La mujer le respondió a Jesús: “Si, Señor pero aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”

Ahí Jesús le responde: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

 

La pregunta que hay que formular es la siguiente: “Qué es una fe grande” La pregunta es válida porque Jesús dijo: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”. (Mateo 17:20)

 

Los relatos bíblicos nos dan información sobre este capitán del ejército romano de Capernaum que se le acercó. A Jesús.

 

Era un centurión romano. Los centuriones eran la columna vertebral del ejército romano. Comandaban grupos militares integrados por alrededor  de 50 a 100 soldados.

 

Polibio, antiguo historiador griego considerado uno de los más importantes debido a que es el primero que escribió una historia universal, describe las cualidades de un centurión de la siguiente forma: “Debe ser , más que un militar temerario, uno que es capaz de mandar a la tropa, firme en la acción y de confianza, no demasiado dispuesto a entrar en combate, pero cuando era necesario debe estar dispuesto a defender su posición y a morir en su puesto”

 

Probablemente este centurión de era el encargado de la guarnición romana en Capernaum. Era lo que podríamos decir una persona buena. Se preocupa por la salud de su criado, algo que no era lo usual. Había edificado una sinagoga para los judíos. Era humilde

 

Los ancianos judíos al acercarse a Jesús para hablar a favor de este hombre dicen que es una persona digna. Más él mismo, según el relato de Mateo, señala que él no es digno de que Jesús entre en su casa.

 

Hay tres (3) expresiones que el evangelista Mateo coloca en labios de este centurión romano que pueden servir para ver características que debe tener un creyente que tenga una fe grande.

 

Primera expresión: llama a Jesús Señor.

Segunda expresión: le dice a Jesús solamente di la palabra.

Tercera expresión: le dice a Jesús yo soy hombre bajo autoridad.

 

La primera expresión llamando a Jesús Señor, hoy por hoy, nosotros no le damos mucha importancia. Ese fue el primer credo de la iglesia cristiana sobre Jesús. Las implicaciones de esa expresión Jesús es el Señor son grandes. Es afirmar que Jesús es Dios, Mesías y Rey. Quien quiera tener una fe grande tiene que saber en quién ha creído. Hay que tener una buena teología para uno poder tener una fe grande.

 

El libro de Hebreos comienza así: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.” (Hebreos 1:1,2)  La versión de La Biblia en Lenguaje Actual presenta los primeros versos del libo de Juan de la siguiente manera: “Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.  Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra. Todo fue creado por la Palabra, y sin la Palabra nada se hizo. De la Palabra nace la vida, y la Palabra, que es la vida, es también nuestra luz. La luz alumbra en la oscuridad, ¡y nada puede destruirla!” (Juan 1:1-5) Definitivamente La Palabra es Jesús y toda promesa de la Escritura tiene cumplimiento en Cristo Jesús. Quien tiene una fe grande confía plenamente en la Palabra de Dios porque ha conocido el cumplimiento total de esa Palabra que es Jesús.

 

La tercera  expresión de este centurión que tiene una fe grande es: “yo soy hombre de autoridad”. Es un reconocimiento de la autoridad que Jesús tiene. Jesús le dijo a sus discípulos:Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18). Pablo escribiéndole a los filipense afirma sobre Jesús: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:9-11) Quien tiene una fe grande conoce la autoridad que hay en Jesús.

 

Muchos creyentes se han acostumbrado a darle a Satanás más poder que el que Satanás tiene.

 

Un creyente que se ejercita en la fe sabe que Jesús dijo: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

 

Un creyente que se ejercita en la fe conoce que Juan el discípulo amado escribió en su primera carta: Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (I Juan 4:4)

 

Y que también Juan escribió más adelante en esa misma carta “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” (I Juan 5:4)

 

Un creyente que se ejercita en la fe conoce que Juan como vidente escuchó una gran voz en el cielo que decía: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:10,11)

 

Hace bastante tiempo a tras aprendí esta lección: Satanás es como un perro chiguagua.

 

Me imagino que usted en algún momento de su vida se habrá acercado a una casa donde hay un perro chiguagua el cual no lo conoce mucho a usted. Tan pronto el perrito lo ve comienza ladrar enloquecidamente. Mientras más uno se acerca a él más ladra con ese ladrido chillón ensordecedor de los perros chiguaguas. Cuando uno está cerquita de él uno siente la sensación que va a ser mordido en uno de los tobillos por el perrito.

 

Si usted se detiene en ese momento, en muchas ocasiones sucede esto , y levanta uno de sus pies y da un gran zapatazo en el piso que haga un gran ruido y dice con voz enérgica: “coja p’allá” el perrito lanza un alarido lastimoso y sale corriendo con el rabo entre las patas a esconderse.

 

Así es Satanás cuando un cristiano lo enfrenta ejercitando su fe bajo el poder de la sangre de Jesucristo, con la autoridad del nombre de Jesucristo y ungido con el poder de la resurrección que obró en Jesucristo.

 

Te invito a ejercitar tu fe

 

Quien quiera tener una fe grande sabe en quién ha creído.

Quien tiene una fe grande confía plenamente en la Palabra de Dios porque ha conocido el cumplimiento total de esa Palabra que es Jesús.

Quien tiene una fe grande conoce la autoridad que hay en Jesús.

 

(Este mensaje será presentado el domingo 10 de marzo de 2019 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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