Púlpito Evangélico – La gloria de Jesús

LA GLORIA DE JESÚS

Pastor Jorge L Cintrón

 

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.”

 I Timoteo 3:16

 

La iglesia cristiana primitiva cantaba himnos. Esos himnos manifestaban la teología de la naciente iglesia. Esos himnos expresaban lo que la iglesia creía.

 

Una muestra de lo que la iglesia cristiana cantaba es un fragmento de un himno que se utilizaba en la iglesia de Éfeso.

 

“Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.”

 

Ese fragmento puede ser agrupado en dos secciones que tienen relación la una con la otra. Por cuanto Dios fue manifestado en carne, fue Predicado a los gentiles. Por cuanto fue Justificado en el Espíritu, fue Creído en el mundo. Por cuanto fue Visto de los ángeles, fue Recibido arriba en gloria.

 

El fragmento de ese himno afirma tres (3) cosas sobre Jesús y sus consecuencias. Su ministerio terrenal que permitió que se predicase de Él a todo el mundo. Su resurrección que valida quién era Jesús y que el mundo puede creer en Él. Su ascensión y la afirmación de su gloria eterna.

 

Jesús al iniciar su Oración Sacerdotal pide: “Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17:1-5)

 

¿Por qué Jesús hace ese es pedido?

 

Pablo lo explica así al escribirle a los filipenses. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:5-11)

 

El evangelista Juan lo expresa de una forma diferente: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. …. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:1-5, 9-14)

 

La Segunda Persona de la Trinidad al hacerse hombre no se aferró a la gloria divina que tenía. Mientras desarrollo su ministerio terrenal su gloria le fue revelada a los que le reconocieron como Salvador y Señor. Al finalizar su ministerio terrenal Jesús le dice al Padre: “Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;…. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”.

 

El vidente Juan presenta de una forma hermosa como el Padre responde a ese pedido de Jesús: “Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5:6-14)

 

El termino “gloria” generalmente se utiliza en dos sentidos. Primer sentido; se aplica para describir la riqueza, esplendor, o reputación de una persona. Segundo sentido; es la revelación de Dios, su naturaleza y su presencia ante la humanidad.

 

Durante el éxodo Dios proveyó para los israelitas una columna de nube de día y una columna de fuego para que los guiase en su trayectoria. El relato bíblico señala que aún en momentos de rebeldía Dios se manifestaba y el  pueblo veía la gloria de Dios en esa columna.

 

Moisés le pidió a Dios que le permitiese ver su gloria. Jehová le señalo que no podría ver su rostro, pero que podría ver su gloria. El relato bíblico señala que pasando Jehová por delante de él dijo: “Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.” (Éxodo 34:6-8)  

 

El Tabernáculo, señala la escritura, era lleno por la gloria de Jehová y no podía aún Moisés entra en él por que la gloria de Jehová lo llenaba. (Éxodo 40:34,35)

 

Al ser dedicado el templo de Salomón la gloria de Jehová lleno el templo. “Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre.” (2 Crónicas 7:1-3)

 

Señalé anteriormente que el evangelista Juan dice que “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Los discípulos vieron la gloria de Dios en Cristo Jesús. El relato sobre la transfiguración de Jesús que presenta Lucas señala textualmente que en esa experiencia que Pedro, Juan y Jacobo vieron la gloria de Cristo.

 

La gloria de Dios es la revelación de Dios, de su naturaleza y su presencia a las personas.

 

El inició del libro de Hebreos señala: “que en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia.” (Hebreos 1:2,3)

 

El Padre ha escuchado la oración de Jesús y le ha restaurado la gloria que tuvo con él antes que el mundo fuese.

 

Toda persona en el día de hoy puede vivir su vida bajo la gloria de Jesús. El requisito es con fe decirle a Dios quiero vivir mi vida bajo la gloria de Jesús. Dios te ayude porque no hay nada más satisfactorio que vivir la vida bajo la gloria de Jesús.

 

(Este mensaje será presentado el domingo 26 de abril de 2020 a las 7:30pm a través de Facebook Live en la página de Jorge L Cintron)

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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