Púlpito Evangélico – LA MESA DEL SEÑOR

LA MESA DEL SEÑOR

Pastor Jorge L. Cintrón

 

 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

1 Corintios 10:21

 

Jesús luego de participar de la pascua judía, antes de ser crucificado, estableció una ordenanza para su iglesia. Tomando el pan y el vino dijo a los discípulos: “Porque esto es mi nuevo pacto” El evangelista Lucas señala que Jesús también le dijo a sus discípulos: “Haced esto en memoria de mí”

 

Una ordenanza, desde la perspectiva religiosa, es una ceremonia establecida por Jesús para que su iglesia la  practique hasta que Él venga por ella.

 

Jesús estableció dos ordenanzas: su Cena y el Bautismo de creyentes. Las ordenanzas son ceremonias representativas de actos espirituales. La Cena del Señor representa la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario. El Bautismo representa el nacimiento espiritual de un creyente en Cristo Jesús.

 

Aunque Pablo no estuvo en el Aposento Alto cuando Jesús instauró la ordenanza de la Cena del Señor le escribió a la Iglesia en Corinto: Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.”

 

Pablo corrigió cuando escribió esa carta dos situaciones que acontecían en la Iglesia de Corinto al participar de la Cena del Señor.

 

Corrige la santidad de los que participan de la Cena del Señor y su falta de hermandad.

 

Pablo les escribe:

 

“ No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” (1 Corintios 10:21)

 

Y luego les señala: “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.” (1 Corintios 11:17–21)

 

Había personas en la Iglesia de Corinto que sus acciones diarias eran una que adoraba a los ídolos paganos y luego venían a participar de la Cena de Señor.

 

Pablo le escribió a los romanos: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. (Romanos 12:1)

 

La santidad de un creyente no se da dentro de las cuatro paredes de un templo. La santidad del creyente se da dentro de sus acciones rutinarias fuera de las paredes del templo. Quien no puede caminar en santidad fuera del templo debe tener cuidado al sentarse a la Mesa del Señor.

 

Pablo advierte a la iglesia: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.” (1Corintios 11:28–29)

 

La Cena del Señor en la iglesia primitiva se efectuaba dentro del contexto de una comida fraternal. Había personas en la Iglesia de Corinto que al acercarse a esta celebración lo hacían desde la perspectiva de sus apetitos individuales. La iglesia es una familia espiritual. La iglesia es una comunidad. Quien no pueda entender que las necesidades de los otros que forman parte de la iglesia son sus necesidades debe tener cuidado al sentarse a la Mesa del Señor.

 

Jesús al instituir la ordenanza de su Cena estableció que ésta era símbolo del nuevo pacto entre Él y su iglesia.

 

Cuando nosotros oímos la palabra “pacto” pensamos en negociación. Cuando Jesús proclamó al instituir la ordenanza de su Cena que ésta era un nuevo pacto no estaba proclamando una nueva negociación. La palabra ”pacto” en el contexto de los idiomas bíblicos es sinónimo de “testamento” Todos sabemos lo que es un testamento. Es una declaración que hace una persona señalando a otra como heredero. Las condiciones de la herencia no las determina el heredero. Las determina quien hace el testamento. La única opción del heredero es aceptar o rechazar la herencia. Jesús proclamó un nuevo pacto. No hay nada que negociar. Uno lo acepta o lo rechaza.

 

Jesús declaró que ese pacto es uno nuevo. La palabra que se utiliza en los idiomas bíblicos para nuevo no significa “recién hecho”. Significa –novel– Antes no se había hecho.

 

La epístola de los Hebreos presenta ese pacto

 

“Pondré mis leyes en la mente de ellos,

Y sobre su corazón las escribiré;

Y seré a ellos por Dios,

Y ellos me serán a mí por pueblo”

 (Hebreos 8:10)

 

Seré propicio a sus injusticias,
Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

(Hebreos 8:12)  

 

¿Qué recibe el hombre en ese nuevo pacto? Dios no se acordará más de sus pecados y de sus iniquidades ¿A cambio de qué? De Dios poner sus leyes en la mente del hombre ¿Cómo se logra esto? Pablo lo explica en Romanos 10:9,10: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

 

La Mesa del Señor es un llamado a los que forman parte de iglesia a vivir una vida en santidad total. Es un llamado a los que han creído en Jesucristo como Salvador y Señor a testificar públicamente a través de bautismo de su fe. Un llamado a los que nunca han confesado a Jesucristo como Salvador y Señor a hacer públicamente esa confesión.


Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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