Púlpito Evangélico – LA RAZÓN DE LA CELEBRACIÓN

LA RAZÓN DE LA CELEBRACIÓN

Pastor Jorge L. Cintrón

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:9-13

En el principio la iglesia cristiana no celebraba el nacimiento de Jesús. La iglesia lo que primeramente recordaba era el bautismo de Jesús en el Jordán. Ese evento se celebraba el 6 de enero. Poco a poco esa celebración se convirtió en la celebración del nacimiento de Jesús.

Después de la conversión de Constantino, emperador romano, se comenzó a celebrarse el 25 de diciembre como el día del nacimiento de Jesús. Esa fecha había sido utilizada por años para hacer celebraciones en honor al Sol, ya que es el tiempo del Solsticio de Invierno, época en que más cerca se encuentra el Sol de la tierra en la temporada de invierno. Parece ser que la utilización de esa fecha para celebrar el nacimiento de Jesús estuvo influenciada por lo profetizado por Miqueas: “mas a vosotros los que teméis a mi nombre, nacerá Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de manada”. (Malaquías 4:2)

Se cuenta la historia de un hombre que decía ser ateo. Vivía en un país donde en invierno caían grandes nevadas. Un día de invierno, tempestuoso y frío, se despertó al son de las campanas de una iglesia. El pensamiento de que la gente se molestaba para ir a la iglesia en una tempestad le irritaba. Se levantó de la cama para contemplar a estos cristianos a quienes no les importaba ni viento ni nieve ni frío.

La furia de la tempestad le impresionó. La nieve, azotada por el viento, parecía penetrar hasta las más pequeñas grietas llenándolas de hielo. “Loca gente –se decía-. Mira cómo luchan contra el viento y la nieve para llegar a la iglesia. ¡Se lo merecen!”.

En eso un pequeño pájaro huyendo de la furia del viento voló directamente hacia él, chocando fuertemente contra el cristal de la ventana. Por el golpe la pobre ave cayó muerta. Entonces se fijó que otras aves, desesperadas por encontrar refugio de la tempestad, se tiraban también aquí y allá contra el cristal de las ventanas de su casa buscando refugio. De alguna manera tenía que evitar esta innecesaria matanza.

Abrió la puerta y salió al frío. Con una escoba trató de hacerlas volar por la puerta que había dejado abierta, más solo logro espantarlas. Por mucho que intentaba, no le hacían caso “¡No entienden!, ¡no me entienden¡ -se decía- ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo hacerlas entender?”

Le vino a la mente que a menos que se convirtiera en pájaro no habría forma. Solo así podría comunicarse con esas pobres aves.

En ese momento sonaron nuevamente las campanas de la iglesia. Un pensamiento inundo su mente, “Cristo Jesús siendo Dios se hizo hombre para advertir y salvar de la muerte al hombre”.

Entró a la casa. Se preparó y rápidamente salió para ir a la iglesia.

La palabra luz es utilizada en veintitrés (23) ocasiones en la Versión Reina Valera 1960 en el evangelio de Juan. El evangelio según San Juan deja establecido que Jesús es la luz del mundo.

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  (Juan 8:12)

“Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.” (Juan 9:5)

“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” (Juan 12: 46)

Juan al iniciar su evangelio deja establecido en su prólogo el tema de la luz. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. ….. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho.” (Juan 1:1-5, 9,10)

Ese tema de la luz gira en torno a Jesús. Jesús es la luz porque es Dios. Jesús es la luz porque es el creador.

Jesús es la luz encarnada entre los hombres. Jesús como luz es la vida de los hombres. Nada podrá detener el triunfo de Jesús como luz del mundo

Además, Juan establece en su prólogo las consecuencias que tiene no reconocer que Jesús es la luz del mundo.

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” (Juan 3:19-21)

Jesús a través del evangelio de Juan establece la necesidad que tienen las personas de venir a Él, la luz del mundo.

“Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.” (Juan 12:35,36)

“El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.” (Juan 11:9,10)

Uno de mis textos favoritos son los versículos como inicia el libro de Hebreos. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.” (Hebreos 1:1,2)

Otro de mis textos bíblicos favoritos es Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

Estas dos (2) porciones de La Biblia tienen en común algo: Presentan a Dios encarnado. Presentan a la Segunda Persona de la Trinidad haciéndose hombre. Presentan al Verbo habitando entre los hombres como Jesús.

El evangelista Juan lo presenta así en el prólogo de su libro: Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (Juan 1:9-13).

La enseñanza bíblica de la encarnación de Jesús quedaría inconclusa sino se recuerda la parte final del himno cristológico de Filipenses: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:9-11)

Tal vez una forma de sintetizar la obra realizada por Cristo en su encarnación es recordando esta antigua historia.

 

Tres (3) grandes árboles le pidieron a Dios que les permitiera escoger lo que habían de hacer con ellos si fueran derribados. Uno pidió ser un hermoso palacio. Otro pidió ser un hermoso barco que surcase los siete (7) mares. El último pidió no ser derribado para siempre, sino ser erguido para señalar al cielo. Los tres fueron derribados. La madera del primer (1) árbol no fue utilizada para construir un gran palacio, pero si para hacer un establo donde naciera el bebé más hermoso que haya visto nacer la tierra. El segundo árbol fue utilizado para construir un barquito que fue botado en el Mar de Galilea y desde el cual un hombre dijo: “He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia” El último árbol fue cortado para hacer una cruz en la cual clavaron un hombre que exclamó: Consumado es. Desde entonces esa cruz ha señalado a los hombres el camino al cielo.

 

La razón de la celebración de la Navidad es Jesús y su obra redentora que está accesible a todo hombre.

N O T A:

Si al leer este mensaje quieres recibir a Jesucristo como tu Salvador personal envíame un mensaje a mi correo electrónico. También puedes comunicarte conmigo si decides que quieres bautizarte. Mi correo electrónico es cadenadeintercesión@yahoo.com Todo correo electrónico será leído solamente por este servidor y mantenido en completa confidencialidad.

Este mensaje será presentado el domingo 17 de diciembre de 2017 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey..

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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