Púlpito Evangélico – NO SON DEL MUNDO

NO SON DEL MUNDO

Pastor Jorge L. Cintrón

 

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” Juan 17:16

 

Los evangelios sinópticos –Mateo, Marcos, Lucas- presentan que al Jesús iniciar su ministerio fue tentado por el Diablo. Mateo señala que después de haberle tentado en dos (2) ocasiones; “otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”.(Mateo 4:8,9) Jesús le respondió: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”. (Mateo 4:10)

 

Cuando Jesús compareció al final de  su ministerio ante Pilato le dice a éste en un momento de ese dialogo: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. (Juan 18:36) Pilato, después de escuchar esa expresión de Jesús le pregunta: “¿Luego, eres tú rey?”  Jesús le respondió: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”. (Juan 18:37)

 

Luego que Jesús fue tentado en el desierto entró a la sinagoga de Nazaret y leyó del libro del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” (Lucas 4:18-19) Al finalizar de leer esta parte Jesús dijo: “Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros.”

 

Luego de Jesús haber expulsado un demonio mudo a una persona comienza una discusión sobre la autoridad que Él tenía para hacer esto y Jesús hizo esta afirmación: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros”.(Lucas 11:20)

 

Los que forman parte de la Iglesia tienen que tener claro que Jesús es su Rey, pero que su Reino no es de este mundo, no obstante, la fe cristiana no es una enajenante, esto es, que no aparta a uno de la realidad humana.

 

Pablo le escribió a los filipenses: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.(Filipenses 3:20,21)

 

Jesús en el Sermón del Monte señaló:

 

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo 5:3-12)

 

 Lucas después de las Bienaventuranzas establece que Jesús continuó diciendo:

 

“Mas !ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.

!Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre.

!Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

!Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.” (Lucas 6:24-26)

 

Jesús al caminar por el templo durante sus últimos días en la tierra. Diría a algunos:

 

“Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis…. De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mateo 25:41-43,45,46)

 

Pablo le escribió a los lectores de su carta a los Hebreos: “Despójense de todo peso y del pecado que les asedia, y corran con paciencia la carrera que tienen por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (Hebreos 12:1-4)

 

También le señaló a los corintios: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1Corintios 6:9-11)

 

Jesús en su oración sacerdotal  intercedió por sus discípulos: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. (Juan 17:15-19)

 

Los que forman parte de la Iglesia tienen que tener claro que Jesús es su Rey, pero que su Reino no es de este mundo, no obstante, la fe cristiana no es una enajenante, esto es que aparta a uno de la realidad humana.

 

Los que forman parte de la Iglesia están en el mundo pero tienen que vivir como ciudadanos del Reino de Dios

 

 

N O T A: Este mensaje será presentado el domingo 8 de abril de 2018 a las 10:15am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey.

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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