Púlpito Evangélico – UN PADRE AMANTE

UN PADRE AMANTE

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.”

Lucas 15:20

 

Al reflexionar en un día como el de hoy, DÍA DE LOS PADRE, decidí hacer una pequeña lista de padres de historias del Antiguo Testamento: Abraham, Jacob, David, Elí y Job. Todos ellos son hombres reconocidos como hombres de bien.

 

Al hacer esta lista traje a mi mente el papel que desempeñaron como padres. Abraham fue el padre de Isaac. Jacob fue el padre de José. David fue el padre de Salomón. Elí fue el padre de Ofni y Finees. Job el padre de siete hijos y tres hijas.

 

Los primeros tres, Abraham, Jacob y David, aunque los reconocemos como hombres de Dios, en su rol paternal hay aspectos que no son muy alentadores.

 

Abraham, aunque es padre de la fe, al estar aguardando el cumplimiento de la promesa, se llegó a Agar y tuvo a Ismael. Posteriormente tuvo a Isaac de Sara. Hubo unas situaciones no muy agradables en su relación con Ismael.

 

Jacob, padre del pueblo de Israel, amó de forma “desmedida” primeramente a José y luego a Benjamín. Esto causó unas situaciónes de malas relaciones entre sus hijos.

 

David, quien recibió la promesa de que sobre el trono de Israel siempre habría alguien de su descendencia, adulteró con Betzabé. Le nació un hijo de esa relación que murió y luego tuvo a Salomón con Betzabé.

 

No obstante estas situaciones no muy alentadoras en su roles de padres Dios los utilizó como hombres de bien y en cierta manera restauró sus desaciertos.

 

Hace muchos años a tras aprendí un dicho que desde lo escuché me acompaña: “Dios es un experto escribiendo derecho con lápices virados como somos muchos de nosotros”.

 

Los otros dos, Elí y Job, se preocuparon por la conducta de sus hijos. Lamentablemente, los hijos de Elí no tomaron en cuenta las amonestaciones que su padre les hacía, trayendo la destrucción de su familia. Job como padre fue extraordinario. Sus hijos e hijas hacían fiestas y él ofrecía sacrificios pensando quizás ellos han pecado.

 

Hay personas que dicen, y yo también lo decía en un momento de mi vida, que los hijos vienen al mundo sin un manual de instrucciones. ¿Será eso cierto?

 

La Biblia es nuestro gran libro de instrucciones

 

La Biblia hace señalamientos sobre el desempeño de la labor de los padres.

 

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:1-3)

 

Las cartas pastorales hacen referencia al desempeño de los obispos-ancianos como padres.

 

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”. (I Timoteo 3:2,4)

 

También hacen referencia al desempeño de los diáconos como padres. “Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.” (I Timoteo 3:12)

 

Creo que los hijos vienen al mundo con un manual de instrucciones, pero que como en muchas ocasiones hacemos no nos detenemos a leer el manual de instrucciones o que tal vez pensamos que la forma de nosotros hacemos las cosas es mejor que las instrucciones que nos ha dado el fabricante.

 

La parábola del hijo pródigo, que la conocemos a través del evangelio de Lucas (15:11-32) nos  ilustra el amor de Dios por sus hijos.

 

Llamaré en esta ocasión es parábola: La parábola del Padre Amante. La historia es bastante conocida. La llamo la parábola del Padre Amante porque me sobrecoge el verso 20. Después de este hijo haber hecho lo que hizo regresa a la casa de su padre y note la reacción de su padre. “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” ¿No es esta una gran expresión de amor paternal? ¿Cuánto necesitan nuestros hijos esa expresión de amor?

 

Hemos enseñado a los hombres en nuestra sociedad a no expresar sus emociones. Les hemos enseñado a no arriesgarse emocionalmente. Dios se arriesgo. Cuando no merecíamos ser amados Él nos amó y lo arriesgo todo por ese amor.

 

Cinco (5) características del padre amante

 

El padre amante instruye a su hijo. Este hijo se fue, pero cuando estaba en la situación más difícil de su vida recordó la casa de su padre. “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre” La dificultad estriba en que las grandes lecciones que el padre amante debe dar a sus hijos no es a través de grandes discurso, sino a través del modelaje. En muchas ocasiones los hijos dicen de los padres: “Hablas tan alto que no me dejas ver lo que haces”.

 

El padre amante respeta a su hijo. Usted se imagina cómo se debió sentir el padre cuando su hijo menor le dijo: “Padre dame la parte de los bienes que me corresponde.” A ese hijo no le correspondía nada. No hay herencia a menos que no haya muerte. Mas el padre respeto el deseo del hijo y le dio su herencia. La situación no quedo ahí. El hijo lo recogió todo y se fue de la casa. Hay que respetar el derecho que tienen los hijos de tomar decisiones  sobre lo que ellos quieren hacer con sus vidas. Lo padres tienen que confiar en lo que le han enseñado a sus hijos, pero sus hijos no son una copia de ellos.

 

El padre amante esta dispuesto a perdonar a su hijo. Los brazos de los padres siempre tienen que estar abiertos para recibir a sus hijos. Perdonar no significa aceptar que lo que ellos hicieron está bien. Perdonar significa amar a pesar de los errores que ellos hayan cometido.

 

El padre amante esta dispuesto a restaurar a su hijo. El padre de la parábola le dio vestido, anillo y calzado. He enseñado en otras ocasiones que esas acciones del padre de esta parábola indican que estaba reconociendo nuevamente la posición que su hijo tenía en su familia. Estaba diciendo a todos este es mi hijo y en esta casa mi hijo ha recuperado la autoridad que yo antes le había dado. Es como si estuviese diciendo: borrón y cuenta nueva porque este es mi hijo.

 

El padre amante celebra con su hijo. No se debe enfatizar tanto en los errores de los hijos. Se debe celebrar cuando los vemos encaminados en la vida.

 

El amor es lo que debe marcar la relación padre e hijo. Nunca es tarde para encaminarnos a ser padres amantes. Recuerda lo que señalé: “Dios es un experto escribiendo derecho con lápices virados como somos muchos de nosotros.”


Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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