Púlpito Evangélico – VERDADERA SANTIDAD

VERDADERA SANTIDAD

Pastor Jorge L. Cintrón

 

¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado

Romanos 7:24,25

 

Pablo, al escribir la carta a los romanos, utiliza una expresión que es un grito lastimoso: ¡Miserable de mí! Otras palabras en español que se pueden utilizar para ayudar a uno a comprender esa expresión de Pablo son: pobre, desdichado, infeliz, abatido.

 

Hay personas en la vida de la iglesia que al igual que Pablo se ha sentido Miserables, Pobres, Desdichados, Infelices o Abatidos”

 

Debo señalar que inmediatamente después de esa expresión Pablo hace otra expresión: Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

 

Pablo hace esa expresión ¡Miserable de mí! por la lucha que lleva en sí mismo por el pecado. Por la lucha que lleva en sí mismo por una verdadera santidad.

 

El Rev. Francisco F. Colón Brunet; mi pastor de toda la vida, hoy morando con el Señor; enseñaba la siguiente ilustración para explicar cómo era la vida cristiana.

 

La vida cristina es como una escalera. Tiene su base en la tierra y su extremo superior llega al cielo. Cuando una persona hace su pública profesión de fe se sube a la escalera. De ahí en adelante comenzara a subir peldaño por peldaño hasta llegar al cielo. Debe tener cuidado al ir subiendo por la escalera porque ciertamente dará algunos traspiés y descenderá varios escalones. Lo importante es que nunca se caiga de la escalera. Lo importante es que cuando descienda unos escalones se sostenga firmemente y comience a subir por la escalera nuevamente.

 

Esta expresión lastimosa de Pablo ¡Miserable de mí!  puede guiarnos a descubrir el camino a la verdadera santidad.

 

Pablo se siente miserable porque había intentado enfrentar el camino para vencer el pecado e ir hacia la santidad utilizando herramientas equivocadas

 

El conocimiento humano no es suficiente para vencer el pecado y caminar en santidad. Es bueno conocer lo que no le agrada a Dios, pero tener ese conocimiento no es suficiente para vivir en santidad. Pablo tenía basto conocimiento de la ley pero eso no era suficiente para vencer el pecado y por eso exclamaba ¡Miserable de mí!

 

El diagnóstico de lo que está sucediendo no es suficiente para vencer el pecado y caminar en santidad. Pablo sabía muy bien lo que estaba mal, pero era incapaz de corregirlo

 

La voluntad humana no es suficiente para vencer el pecado y caminar en santidad. El apóstol Pedro le dijo en una ocasión a Jesús: “aunque tenga que morir contigo no te negaré” (Mateo 26:35) y sin embargo fracasó lastimosamente cuando se le presentó la oportunidad de demostrar su lealtad.

 

Esa expresión lastimosa de Pablo ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? es seguida por una hermosa expresión de Pablo: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”. Pablo está consciente que su miseria, pobreza, desdicha, infelicidad o abatimiento” tiene solución en su dependencia de Cristo Jesús.

 

Al él escribirle la carta a los romanos señaló: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:53–58)

 

La santidad verdadera es producto del obrar de Dios en el creyente.

 

Mientras recorremos ese camino a la santidad agarrados de la mano de nuestro Señor Jesucristo enfrentemos el pecado con confianza.

 

Sigamos esa ruta teniendo presente lo siguiente:

 

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8)

 

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6,7)…. “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica”  (Efesios 6:18)

 

“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.” (Salmo 119:11) ….. “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.” (Salmo1:2)

 

“Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.” (Salmo 32:7)

 

Muchos cristianos tienen un concepto de santidad externa. La verdadera santidad procede del interior. La verdadera santidad es el resultado del obrar de Dios en la vida del creyente.


Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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