PúlpitoEvangélico – EL NIÑO CRECÍA

EL NIÑO CRECÍA

PASTOR JORGE L CINTRÓN

 

Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.” Lucas 2:40

 

Tengo muchas razones para estar agradecido a Dios por mis padres. Ellos cuidaron de mí. Sobre todo cuidaron de mi espiritualmente. Me criaron en la vida de la iglesia. Los domingos era el día de ir a la iglesia. A las 9:30am iban conmigo a la escuela bíblica A las 7:30pm volvíamos al templo, al Culto de Predicación.

 

Ese cuidado de mis padres, el llevarme todos los domingos en la mañana y en la noche al templo, me preparó para recibir a los 16 años la más hermosa revelación que una persona pueda recibir. Yo tenía 16 años cuando confesé públicamente a Jesucristo como mi Salvador personal. Hace 52 años mi nombre fue escrito en el Libro de la Vida.

 

Hay un antiguo escrito titulado ¿Qué piensa un hijo de su padre? el cual señala en una parte

 

A los 4 años de edad: Mi papi puede hacer de todo.

A los 5: Mi papi lo sabe todo.

A los 6: Mi papi es mas sabio que el tuyo.

A los 8: Creo que tal vez mi papi no sabe exactamente de todo…

A los 10: En la antigüedad, cuando mi papi estaba creciendo, las cosas sí que eran diferentes…

A los 13: Oh! Bueno, naturalmente, Papá no sabe nada de eso. Es demasiado mayor como para que se acuerde de su niñez.

A los 15: No le hagas caso a mi papá. El es tan chapado a la antigua.

 

Ese escrito tiende a señalar que en los primeros años de vida de un niño sus padres tiene una gran influencia positiva sobre él. Aunque a partir de los 13 años esa influencia tiende a disminuir. No obstante, el escrito tiende a señalar que, cuando el niño se convierte en adulto la influencia de los padres vuelve a incrementarse.

 

Hay un concepto de promulgación del evangelio que se llama la Ventana 4/14. Anteriormente a la Ventana 4/14 había surgido la Ventana 10/40. La Ventana 10/40 señalaba que entre las latitudes 10 y 40 Norte estaba el área geográfica menos alcanzada por el evangelio de Jesucristo. Era un llamado a dirigir el esfuerzo evangelístico mundial a exponer el evangelio a las persona que residían en esa área geográfica. Posteriormente surgió la Ventana 4/14. Este es un esfuerzo dirigido a proclamar el amor de Dios a través de Jesucristo a los niños entre las edades de 4 a 14 años. El concepto es que entre las edades de 4 a 14 años es la época que se hacen, probablemente, las decisiones más firmes de una persona. Un niño entre las edades de 4 a14 años que experimenta verdaderamente el amor de Dios a través de Jesucristo tiene mayores posibilidades de mantener por siempre su fe en Jesucristo.

 

El proverbista sagrado escribió: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. (Proverbios 22:6)

Jesús dijo: “Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” (Mateo 18:5)

También señaló Jesús: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos." (Mateo 19:14)

 

La época Posmodernista o Poscristiana nos está sacando a los niños de la iglesia. Mucha tecnología, celulares, dispositivos electrónicos, etc. pero poca proclamación del amor de Dios a nuestros niños.Tenemos que ser intencionales con nuestros hijos y nuestros nietos. La tecnología, los celulares, los dispositivos electrónicos, etc. nos están robando a nuestros niños.

 

A través de La Biblia se mencionan niños que fueron ayudados por sus padres a recibir el amor de Dios.

Ana la mujer de Elcana era estéril. Elacana y su familia todos los años iban a Silo a adorar y a ofrecer sacrificio a Jehová. Un año Ana volcó su corazón a Dios pidiéndole un hijo varón y le prometió consagrarlo a Él. Al regresar a su casa Ana concibió un niño. Ana no volvió a Silo hasta que el niño -Samuel- no fue destetado. Lo entregó al sacerdote Eli para que sirviera en la adoración a Jehová.

 

Varios versículos de La Biblia señalan lo que aconteció con Samuel:

 

1 Samuel 1:26-28 presenta  el momento que Ana trajo a Samuel a donde el sacerdote Elí; “!!Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová”. YAna adoró allí a Jehová.

 

Señala 1 Samuel 2:11; “Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.”

 

Mas adelante se señala sobre Samuel: “Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres”. (1 Samuel 2:26)

 

El capítulo 3 de 1 Samuel presenta el llamamiento de Samuel al ministerio profético y a actuar como juez. Ese capítulo comienza así: “El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí”. Ese capítulo señala que Jehová llamo tres veces por su nombre a Samuel. Casi al final de 1 Samuel 3 se señala: “Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras”. (1Samuel 3:19).

 

Ana y Elcana son ejemplo de unos padres que cuidaron espiritualmente a su hijo.

 

Pablo le escribió, aparentemente, dos carta a Timoteo. Al inicio de la segunda carta le señala: “Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte” (2 Timoteo 1:3,4a) Próximamente le señala: “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”. (2 Timoteo 1:5) Timoteo, según señala el libro de Hechos era colaborador de Pablo. Hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego (Hechos 16:1)

 

Timoteo es ejemplo de como una madre casada con un hombre que no es creyente se encargó de junto con una abuela de cuidar espiritualmente a su hijo.

 

José y María recibieron la gran encomienda de cuidar a Jesús cuando era niño. Es poco lo que La Biblia menciona sobre la infancia de Jesús, pero ellos cuidaron espiritualmente de Él. Siguiendo las prácticas judías, lo circuncidaron a los ocho días. También lo llevaron al templo para cumplir los rituales judíos de purificación. Además, se señala que cuando Jesús creció, lo llevaron a los 12 años con ellos a la celebración anual de la pascua. Lucas presenta un resumen de lo que fue la infancia de Jesús: “Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.” Lucas 2:40

 

¿Cómo ayudar a los niños a crecer espiritualmente?

 

Tu vida, si quieres ayudar a tus hijos a encaminarse espiritualmente, debe ser una en la que ellos puedan observar que tus acciones están de acuerdo con lo que son las enseñanzas de la fe cristiana. Hay que hablarle a nuestros niños del amor de Dios, pero ellos no quieren grandes discursos. Tus acciones hablarán con más poder que tus palabras.

 

Ten breves momentos de oración con tus niños.

 

Regálale una Biblia. Las Biblias de los dispositivos electrónicos se están utilizando mucho hoy en día, pero es necesario que tu niño tenga su Biblia “tradicional” y que la traiga con él cada vez que venga al templo.

 

Asiste regularmente con tus niños a la escuela bíblica, al culto de predicación y a las otras actividades de la iglesia

 

Al participar en un culto en el templo has el esfuerzo de que tu niño se siente a tu lado; esto te permitirá ayudarle a comprender un poco lo que esta sucediendo.

 

Al estar con él en el templo estos consejos te ayudarán:

 

  • Cuando en el culto se cante un himno o un cántico trata de que tu niño te escuche cantando. Eso lo motivará a él a cantar.
  • Al momento de leer La Biblia utiliza tu Biblia “tradicional” y aunque él no sepa leer ayúdale a buscar la porción bíblica en su propia Biblia.
  • Tómale la mano cuando se esté orando.
  • Al momento de la predicación no permitas que se entretenga con un dispositivo electrónico. Mejor, a los niños pequeños, tráele un libro de pintar, una libreta o un pequeño juguete que no tenga sonido

 

Finalmente, comparte con tus niños el mensaje del Evangelio.

 

  • Enfatízale que Dios lo ama
  • Señálale que Jesús vino al mundo para mostrar el amor de Dios.
  • Afírmale que Jesús quiere ser su amigo
  • Llévalo al momento clave de que él tiene que decidir si quiere aceptar ser amigo de Jesús.
  • Finalmente guíalo a que entienda que si acepta a Jesús como su amigo tiene que hacer las cosas como Jesús las haría.

Es necesario que cuides físicamente de tú niño. Le debes proveer para sus necesidades básicas. Debes ser su protector.

 

Mas no olvides que es tu responsabilidad exponerlo al mensaje de Dios a través de Jesucristo.

 

Reacciona a EL NIÑO CRECÍA que será presentado el domingo 17 de noviembre de 2019 en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista Cayey.

Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico