Quita la mancha

Si os enojáis, no pequéis: procurad que el enojo no os dure todo el día. No deis oportunidad al diablo. Efesios 4:26-27 DHH

Mi amiga Ana es muy histérica con la limpieza, una vez compartíamos un almuerzo en un restaurante, unas cuantas gotas de la salsa de su carne salpicó su impecable blusa blanca, rápidamente ella se levanto y fue al tocador a limpiar la mancha. La vi regresar a la mesa con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro y una notable marca de agua en su blusa donde había estado la mancha. Al acomodarse nuevamente en su silla me dijo, como si yo le hubiera preguntado, – es que si no la lavo de inmediato se quedará para siempre y tendría que desechar esta blusa que tanto me gusta-.

Es muy real lo que mi amiga Ana me explicó, la mancha se pegaría mas a la textura de la tela al pasar de las hora y al dejarla para día siguiente ya la mancha no saldría tan fácilmente.

Esto es exactamente lo que pasa cuando nos enojamos. Decimos algo de manera descuidada,  inoportuna o  inconsciente que hiere a ese compañero de oficina. Quizá hiciste algo que no agradó a esa persona que tanto amas.

¿Alguien se comió ese pedazo de tu postre favorito que guardaste esperando disfrutarlo mas tarde? ¿Te hirió ese comentario que hizo tu esposo durante la cena? ¿Cuántas amistades están rotas o cuantas relaciones están distanciadas por no haber pedido perdón a tiempo?

¿Cuál es la situación que te ha enojado? Cual sea la situación debes hacer como mi amiga Ana, sal corriendo al tocador a lavar esa mancha. Ve y habla, llama o escribe a esa persona con la que te enojaste o a la que hiciste enojar. Ofrece tu más sincera disculpa, no importa que la blusa quede mojada, el agua secará; pero la mancha habrá desaparecido antes que se ponga el sol. De no hacerlo a tiempo corres el riesgo de perder la confianza en esa persona, perder una amistad o esa relación que tanto aprecias.

Nos recomienda la palabra de Dios en Santiago 1:19: “…todos debéis estar dispuestos a escuchar, en cambio, debéis ser lentos para hablar y para enojaros”, enojarse no es pecado; pero si te enojas no permitas que el enojo se quede en tu corazón al punto en que esa mancha ya no pueda ser removida, porque entonces es cuando le estarás dando la oportunidad al diablo para convertir el enojo en rencor y ese rencor pronto será odio y llenará tu vida de amargura.

DECLARACION: MI ENOJO NO DURARA TODO EL DIA.

efesios-4-26-27

Oración: Señor, tu sabes que no soy perfecto y que con frecuencia me enojo, ayúdame a recordar tu palabra para quitar mi enojo antes de que se ponga el sol de hoy, con mis fuerzas no puedo; pero sé que en Cristo Jesús todo me es posible. Amén.

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