Tener la palabra apropiada

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!
Juan 7:46

Con muchas parábolas… (Jesús) les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.
Marcos 4:33

¿Ha tratado de hacer que un amigo que tiene una fuerte migraña admire una puesta de sol? ¿O ha intentado leer un poema a alguien que tiene un terrible dolor de muela?

La puesta de sol es maravillosa, el poema también, pero probablemente su amigo no pueda apreciarlo, ¡pues está sufriendo demasiado! Cuando la migraña o el dolor de muela hayan pasado, será igual de sensible que usted.

Cristianos, ¡esta es una lección muy importante para nosotros! Cuando vemos sufrir a un amigo, tratamos de animarlo recordándole lo que nuestro Dios es. Algunas veces nuestras palabras parecen no producir ningún efecto. ¡El dolor de nuestro amigo es tan grande que en ese momento es incapaz de prestar atención a lo que le estamos diciendo! ¡Lo que más necesita es toda nuestra atención y simpatía!

Job también tuvo este tipo de experiencia: los discursos de sus amigos en realidad no hicieron más que aumentar su sufrimiento, y esto aún más por cuanto lo acusaban sin razón. En su tristeza, pronunció palabras de amarga desesperación. Pero al final Dios reprochó a sus amigos, y no a Job, sus palabras: “No habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job” (Job 42:8).

En cambio Jesús siempre habló de una manera perfectamente adaptada a aquellos con quienes se encontraba. ¡Nunca pronunció una palabra de más! Todos experimentaron su verdadera simpatía. Imitemos su ejemplo, y pidámosle que nos conceda la sabiduría y la comprensión necesarias para ayudar verdaderamente a un amigo que esté sufriendo.


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Números 19 – Lucas 1:57-80 – Salmo 80:8-19 – Proverbios 19:3-4
© Editorial La Buena Semilla

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