Todo pecado tiene consecuencias

Todas las decisiones que tomamos en la vida,  desde las grandes a las pequeñas, traen con ellas  consecuencias.  Una pequeña decisión tomada sin pensar en un momento puede destruir una familia o  salvar la vida de alguien.  Aunque  la decisión que tomemos pueda ser relativamente pequeña, puede tener grandes consecuencias. Es lo mismo con el pecado.  Nuestro pecado grande y pequeño tiene consecuencias que pueden perdurar, a veces toda la vida e incluso hasta la eternidad.

El pecado tiene consecuencias

Tendemos a hacer dos categorías para el pecado. Pecados pequeños y pecados grandes. Desde los pecados no tan serios que ni siquiera nos avergüenzan, hasta los pecados altamente sensibles y peligrosos de los que esperamos que nadie se entere.

Pensamos que los pecados pequeños tienen menos consecuencias. La verdad a medias, la respuesta sarcástica. Tal Vez el enojo mientras conducimos, la frustración con un niño,  o nuestro juicio en secreto de otros se siente pequeño porque no parecen molestarnos y ciertamente no pensamos en cómo nos afectarán a nosotras o a otros en gran medida.  Pero estas “pequeñas” transgresiones  son tan malas como los pecados grandes. Simplemente son más sutiles.

El pueblo de Israel no creía que era gran cosa guardar algo del botín de guerra para ellos.    ¿Qué daño podría hacer? Pero desobedecer a Dios siempre es algo importante.

Todos los pecados duelen.  Todos los pecados consumirán tu amor hacia Dios y hacia los demás. Cada pecado te causará deterioro en tu gozo y amenazará tu paz mental.

Pero incluso si no sentimos estos efectos,  el hecho es que todo pecado, tanto los grandes como los pequeños, son rebelión en contra de Dios, y  una lucha contra Él sobre quién es el señor de tu vida.

Dios nos llama a vivir una vida santa.  A seguir su ley  y deleitarnos en su palabra,  todo para su gloria..

Por lo tanto pecar es un ataque a  la santidad,  perfección y a Dios mismo. Como  Dios es santo y justo Él no puede ignorar el pecado.   Lo que no sea justo o correcto. Pecar debe ser castigado (Romanos 6.23). Esto nos deja dos opciones. O tenemos que pagar el castigo por nuestros pecados o  alguien más tiene que ser castigado en nuestro lugar.

El pecado tiene un conquistador

Mientras que hay consecuencias para todo pecado  y Dios debe castigarlo de una manera u otra para permanecer justo y recto, Él ha provisto una salida para todo este desorden. Jesucristo, el hijo de Dios vino a conquistar el pecado y la muerte. Por Su muerte en la cruz Él voluntariamente tomó el castigo divino que nosotras merecemos por los pecados  que hemos cometido.  Por su resurrección Él ha conquistado la muerte,  trayendo vida eterna a todos los que creen.

Si buscamos a Jesús no solo escaparemos al castigo  que merecemos por nuestra rebelión, sino que Él tomará esos pecados y sus consecuencias y los usará para nuestro bien.

Si esto no fuera suficiente, a través de la fe en Jesús  estamos fortalecidas para vencer nuestras tentaciones y apartarnos del pecado.

Dios literalmente ha provisto cada cosa que necesitamos para la salvación y la santidad,  solo necesitamos confiar en Él, luchar contra el pecado, y estar seguras que con el tiempo, podremos tener la victoria.

Buscando a Jesús,

Jen

Fuente Original: Todo pecado tiene consecuencias

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