¡Tus fuerzas aumentan sobre la marcha!

Hoy acabamos nuestro estudio sobre este magnífico pasaje de Isaías. ¡Creo de todo corazón que esta semana ha sido el comienzo de una nueva etapa de victoria sobre el cansancio y el abatimiento en tu vida!

“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán(Isaías 40:29-31).

“caminarán, y no se fatigarán”

La vida cristiana es un andar diario. Pero a veces, la enfermedad, el rechazo, las malas noticias y las flechas ardientes del maligno nos quieren frenar.

Un día, Jesús se encontró con un hombre recostado junto a un estanque. Hacía mucho tiempo ya que su vida había entrado en un estado de pausa en el que sencillamente ya no podía avanzar. Jesús, al verle ahí acostado y sabiendo que estaba enfermo desde hacía mucho tiempo, le dijo: “¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día” (Juan 5:6-9).

Si tú también sientes que tu vida ha entrado en un estado de pausa y que no eres capaz de avanzar, el Señor quiere darte nuevas fuerzas para que empieces a caminar de nuevo, ¡y para que lo hagas sin cansarte! Esta es Su promesa para ti:

“Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. (Selah) Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques” (Salmo 84:4-6).

En la medida en la que sigas caminando por aquellos caminos por los que el Señor te lleva, tus fuerzas  seguirán aumentando, y serás capaz de transformar el valle de lágrimas en un lugar lleno de manantiales y bendición.

¿Por qué? ¡Porque el Señor mismo camina contigo! Porque caminar con Dios es tener al Todopoderoso por coach, como si fuese tu entrenador personal.

Por tanto, ¡renueva tus fuerzas, mi querido(a) amigo(a)! No estás solo(a), y si avanzas hacia Dios y junto a Él, ¡serás siempre más que vencedor(a)!

Cuando tus fuerzas limitadas se encuentran con un Dios ilimitado, el cansancio y el agotamiento ya no serán los que dirijan tu vida. ¡Hay un Dios que cree en ti!

Gracias por existir, 
Eric Célérier 

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