Vagancia espiritual

Josué y el pueblo de Israel están en la tierra que Dios había
prometido darles. Todas las promesas y mandamientos que Dios les había dado
pueden reducirse a esta instrucción: sean
valientes y diligentes en reclamar la tierra que yo ya les he dado.

Eso es
todo lo que tenían que hacer. Tenían que reclamar su herencia. La victoria
había sido concedida.

Pero, sin embargo, había siete tribus que se demoraban en
reclamar su tierra. No tenían la fe y el celo para hacer la voluntad de Dios
como las otras tribus.

Eran vagos espirituales.

“¿Hasta
cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová
el Dios de vuestros padres?”
Josué 18:3

Estas
tribus estaban tan acostumbradas a su estilo de vida nómada, que no veían la
importancia de construir un hogar permanente. Reclamar su porción de tierra
demandaba esfuerzo. Tenían que pelear por ella y además tenían que expulsar de
ella a los cananeos. No parecían dispuestos a pagar el precio.

¿Hay cosas en tu vida que demandan demasiado esfuerzo para
que las hagas?

  • ¿Has
    abandonado la idea de un matrimonio feliz porque es demasiado esfuerzo arreglar
    tu relación con tu esposo?
  • ¿Estás dejando
    un ministerio porque no está floreciendo como esperabas?
  • ¿O tal vez
    tu relación con Dios es fría y distante porque Él no está respondiendo tus
    oraciones de la forma que deseabas?

Estoy
segura de que te has dado cuenta de que las cosas que más importan en la vida
requieren mucho trabajo. Un matrimonio amoroso, un ministerio próspero, una
relación profunda con Dios, todo esto toma tiempo y esfuerzo.

Hoy, si te has cansado de una situación en tu vida que no
está funcionando como pensabas, o que te está sacando de tu zona de confort, o
si piensas que algo que Dios te ha llamado a hacer no vale tu tiempo, dinero, o
dedicación, puedes estar cometiendo el mismo error que los israelitas. Estaban
cansados de la guerra y no estaban dispuestos a correr nuevos peligros.

No dejes las cosas que Dios te ha llamado a hacer. No
abandones las relaciones que Él te ha dado. No te alejes de tus
responsabilidades.

Proverbios 10:4 dice:
“La mano negligente empobrece; mas la mano del diligente enriquece.”

Una
mano negligente causa pobreza financiera y espiritualmente. Somos llamadas a
ser mujeres diligentes, a trabajar duro, y a caminar en obediencia a la Palabra
de Dios.

Es hora de
asumir la plena responsabilidad de las cosas y las personas que Dios ha puesto
en nuestras vidas.
Seamos diligentes hoy
tratando de hacer lo mejor en todo aquello que Dios nos ha llamado a hacer.  

Contenta en Su servicio,

Edurne

Fuente Original: Vagancia espiritual

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